“Fueron festejadas, luego enterradas”: Laura Munguía, madre y médico contra la pandemia

CIUDAD DE MÉXICO.

“Justo después del 10 de mayo tuvimos muchísimas madres en nuestro hospital, muchas madres de las que fueron visitadas, de las que fueron festejadas, para después, lamentablemente, ser enterradas”.

Así recuerda la doctora Laura Munguía los festejos del Día de las Madres del año pasado.

Fue el 23 de marzo, con el inicio de la Jornada de Sana Distancia, que los hospitales de la Ciudad de México comenzaron a reconvertirse para brindar atención por SARS-CoV-2. El Hospital General Ajusco Medio, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, fue uno de ellos.

Ahí labora la doctora Munguía, quien es la subdirectora de la Unidad Temporal para Pacientes covid.

Madre de dos menores, de 13 y diez años.

Hace un año no festejamos; estábamos en una situación difícil, en la llegada franca de la pandemia a la Ciudad de México. Había mucho trabajo que desarrollar, mucho que prepararnos y ya empezábamos con los embates de la pandemia. Justamente recuerdo muy bien que para la fecha del 10 de mayo convocábamos a todos los médicos y a todos los trabajadores de salud a no festejar, a festejar de manera virtual, a festejar desde la distancia”, relató.

También titular de la jefatura de Urgencias Pediátricas del mismo hospital, Laura Munguía señala que conforme avanzaban los días, el número de pacientes graves se incrementaba: “Veíamos llegar a familias enteras, padres, abuelos, niños”.

Detalla que debido al riesgo que representaba su labor, decidió alejarse de su familia para no llevar a casa el virus y, sin duda, lo que más la entristeció es no haber estado el 10 de mayo junto a su madre e hijos.

Nuestro mayor temor, de todo el personal que atendemos pacientes con covid, es contagiarlos, sobre todo porque, si nos remontamos al año pasado, pues era una enfermedad que apenas habíamos leído, no la conocíamos”.

Ahora la mujer, madre y profesional de la salud pasará el Día de las Madres con los suyos, pero sin bajar la guardia y cumpliendo con las medidas sanitarias.

Ha habido cambios, conocemos más de la enfermedad, conocemos más de los mecanismos; hoy afortunadamente la gran mayoría de nuestras madres están vacunadas, aunque eso no quita y no exime que te pueda dar la enfermedad; sin embargo, adaptarnos a esta nueva normalidad es hacerlo con responsabilidad, con todas las medidas de precaución.

Hoy doy gracias a Dios que estoy viva. Voy a estar con mis hijos, que para mí eso es un gran festejo”, concluyó”.

 

PERDIÓ A SU MAMÁ Y SU ESPOSO

Para Elizabeth este 10 de mayo será muy diferente. Aunque tiene mucho que agradecer, ya que logró sobrevivir a covid-19, la enfermedad le arrebató a su madre, a su esposo y a su suegra.

Con 37 años, asegura que lo único que puede festejar es estar al lado de sus tres hijos, de ocho, diez y 13 años.

Elizabeth, su esposo y la mamá de él enfermaron en enero pasado después de una reunión familiar.

La primera en fallecer fue la suegra, después su esposo tuvo que ser hospitalizado y, cuando pensó que ella no llegaría al hospital, su salud comenzó a empeorar.

No sabía que su mamá ya estaba contagiada, sin embargo, una tarde ambas comenzaron a sentirse mal, por lo que por recomendación médica fueron al hospital: las internaron porque su saturación de oxígeno estaba mermada.

Dos semanas después de su ingreso fue dada de alta, no así su mamá, que debió ser intubada, pero posteriormente falleció. Ya en casa también se enteró del deceso de quien fue su pareja por más de 13 años.

Sentí que el mundo se me venía encima. Mi mamá, mi suegra, mi esposo, todos se fueron muy rápido, ni siquiera tuve tiempo de despedirme de ellos.

Lo único que me mantuvo de pie fueron mis hijos. Si yo también me hubiera ido no sé qué hubiera pasado con ellos, pero gracias a Dios aquí estoy y hay que echarle ganas”, comentó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button